Politica nacional

A 77 AÑOS DEL ASESINATO DE LEÓN TROTSKY.

21 Ago , 2017  

Se cumplen hoy 77 años del asesinato de León Trotsky. Corría el año 1940 y el gran revolucionario libraba desde largos años una heroica lucha contra la degeneración stalinista que venía sufriendo la gran revolución rusa desde 1924, cuando Stalin se hizo con el timón del Partido Comunista de la Unión Soviética.
Su vida fue un verdadero ejemplo de entrega a la lucha por construir las herramientas políticas, teóricas, programáticas y metodológicas que las masas trabajadoras necesitan en la lucha contra el capitalismo y por el socialismo mundial. Desde muy temprana edad formó parte de las grandes acciones y movilizaciones que recorrieron al viejo imperio zarista, como la primera Revolución Rusa de 1905, en la que jugó un destacado rol al frente del Sóviet de San Petesburgo, el organismo con el que la clase explotada se haría cargo del poder del estado en 1917.
Las detenciones, deportaciones, persecusiones y otras formas de coerción por parte del Estado, templaron sus convicciones y forjaron su personalidad, que se mantuvo inquebrantable a lo largo de los años, especialmente en los momentos más aciagos.
Con su enorme capacidad, tempranamente extrajo valiosas conclusiones de cada hecho y proceso histórico, previendo y anticipándose a los desafíos que las organizaciones y militantes debían enfrentarse. La llamada “teoría de la revolución permanente” surgió de la observación del rol que cada una de la clases sociales jugaron en los procesos vivos de 1905.
Fue el Jefe del Ejército Rojo, que supo derrotar a los ejércitos blancos apoyados por la invasión de tropas de 14 países imperialistas que invadieron el territorio ruso para aplastar el levantamiento revolucionario de las masas. Fue uno de los artífices de la Tercera Internacional, escribiendo los textos de sus cuatro primeros congresos y ocupó los cargos más importantes del estado revolucionario.
Desde la llegada de Stalin a la secretaría general del Partido Comunista y la muerte de Lenin, libra una batalla principista por mantener el curso revolucionario de la rusia soviética, enfrentándose valientemente a la degeneración burocrática, en un país devastado por la guerra civil, cansado por los sacrificios y las privaciones y en un contexto internacional de derrota retroceso de la revolución en Europa occidental, principalmente Alemania.
El Stalinismo, como expresión del proceso reaccionario primero y del salto contrarrevolucionario luego, lo combatió sin piedad, despojándolo de su rol dirigente primero, deportándolo a Alma Ata en 1927 y expulsándolo a Turquía en 1929, manteniéndolo en el mayor aislamiento para que no pudiera actuar en la vida política del país. Comenzó entonces un cruel proceso de persecusión, encarcelamiento y asesinato de sus seguidores, que incluyó a sus principales colaboradores y más tarde a sus familiares más cercanos.
Libró las batallas políticas, teóricas y por los principios del marxismo revolucionario contra la degeneración encabezada por Stalin. Alertó sobre el ascenso del fascismo en Europoa y proveyó las elaboraciones más claras y avanzadas expresadas en la política de frente único.
Luchó incansablemente por mantener la continuidad del hilo histórico que el stalinismo venía a romper. Dejó grandes enseñanzas en sus escritos sobre los diversos países, sobre la economía mundial, sobre la salud del capitalismo y previó con gran precisión la segunda guerra mundial.
Enfrentó con mucha claridad la desviación política del llamado “tercer período” ultraizquierdista iniciado en 1928 y que facilitó el ascenso del nazismo en Alemania. Trosky, el implacable rival de Stalin, proponía que el Partido Comunista Alemán promoviera un Frente Unico con la socialdemocracia, para conseguir la unidad de la clase obrera contra el peligro fascista, advirtiendo que si Hitler llegaba al poder iba a barrer por largos años a todas las organizaciones obreras, no únicamente a las comunistas sino también a las socialdemócratas. La realidad posterior le dio la razón. Ahí están los textos para demostrarlo.
Enfrentó la hipocresía de las democracias occidentales que no le permitieron acceder al derecho de asilo, razón por la cual durante los años 30 padeció “el planeta sin visado”, como llamó a la negativa de los países que, uno tras otro, lo iban expulsando o le impedían residir en sus territorios como perseguido de un carnicero como Stalin, excepción hecha de México, que lo recibió desde enero de 1937 pero que no pudo impedir que la GPU le diera alcance en Coyoacán.
Durante los años 30, sobrevivió heroica y hasta milagrosamente a la implacable persecución Stalinista. La farsa de los Juicios de Moscú con los que Stalin eliminó a los dirigentes de la gran revolución y legitimó unas formas de represión, encarcelemientos, asesinatos y matanzas escalofriantes, hasta entonces desconocidas, le hicieron tomar consciencia de que Stalin iba por él. Así lo hizo saber a la prensa internacional y a través suyo a la clase obrera y la opinión pública.
Para enfrentar la maquinaria mundial que trabajaba 24 horas contra él y sus ideas, se sometió en México a una Comisión Investigadora, encabezada por el pedagogo norteamericano Jhon Dewey, entre otras personalidades de la época, en la que fue sometido a una rigurosa inquisitoria encargada de determinar si las acusaciones del Stalinismo eran verdad o no. Su absolución tuvo el valor de ser otorgada por rivales políticos,
Respondió políticamente a cada provocación, desplegando iniciativas y dejando sus puntos de vista por escrito, los que hablan de su admirable capacidad y entereza personal. Mientras Stalin manchaba las banderas del socialismo y perseguía al trotskismo, se repartía Polonia con Hitler (pacto Ribentrop Molotov) en 1939, dando inicio a la más grande carnicería humana vivida hasta el presente.
Desde 1933, cuando el Stalinismo permitió el ascenso de Hitler en Alemania, la degeneración dio un salto de calidad, dejando de ser una mera reacción burocrática a ser una contrarrevolución sangrienta. A esto se sumaría la traición de la Revolución Española. El Partido Comunista y la III Internacional serían irrecuperables.
Era necesario reagruparse y crear una nueva internacional, la IV, tarea a la que dedicaron las principales energías desde entonces. Trotsky aportó los documentos fundacionales, polemizó con sus camaradas, escribió el Programa de Transición y nos legó las herramientas políticas, teóricas y programáticas que permitieron mantener la continuidad histórica de la revolución, en el momento más oscuro que vivió la humanidad bajo el fascismo de un lado y el stalinismo del otro.
Las lecciones dejadas por Trotsky al presente son muchas y la vigencia de sus ideas es total. Es lo que explica que sus continuadores sigamos levantando las banderas de la revolución mundial ante un capitalismo decadente que se sobrevive en base a la barbarie en todas sus formas, la destrucción del medio ambiente, las guerras, la xenofobia, el racismo, el hambre, el desempleo, la falta de derechos, de libertades.
En homenaje a su eterno optimismo lo recordamos con esas palabras que lo pintan de cuerpo entero como un revolucionario esperanzado “la vida es hermosa, que las generaciones futuras la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente”
 
Alfredo Cáceres
20/8/17
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