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Diciembre 20, 2001
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Movimiento obrero,Nuestro partido,Politica nacional

Memorias del saqueo, ejercicio del Argentinazo

20 Dic , 2015  

Memorias del saqueo se titula una película de Pino Solanas que recorre la devastación económica y social que dejó el menemismo. En estos días, el “relato” de los gobiernos que se van y de los que entran ha venido realizando un cuidadoso trabajo de desmemoria. Han venido planteando la necesidad de recordar “la crisis y la tragedia” del 2001, pero de ninguna manera se han planteado reivindicar el Argentinazo, esa rebelión poderosa y contagiosa que conmovió los cimientos de un régimen decadente y corrupto.
Al estilo del titular de Clarín con el asesinato de Kosteki y Santillán (“La crisis causó dos nuevos muertes”), el relato kircherista y la cumbiamba macrista han puesto el acento en el momento de crisis y en los muertos que de ese proceso se derivaron, sin señalar jamás a los responsables de tamaña situación. Y esto es así porque los responsables de aquella crisis son los mismos que los del saqueo actual. Los bancos, las multinacionales, los formadores de precios que ganaron entonces miles de millones con el hambre y la muerte de los argentinos, lo siguieron haciendo en las décadas posteriores.


Uno de los reclamos más sentidos de aquel momento fue la expropiación de los ahorros de miles de pequeños y medianos ahorristas de parte de los bancos y el gobierno; hoy, lejos de haber perdido dinero, los bancos son más fuertes que nunca y tienen más poder que antes. La expoliación de los ’90 se hizo en nombre de pagar la deuda externa para lo cual se dejaron miles de argentinos sin trabajo; hoy la deuda externa se sigue pagando al pie de la letra (somos “pagadores seriales”) y basta observar la cantidad de planes sociales existentes para saber cuántas personas de los sectores más humildes siguen sin tener trabajo. En aquel entonces, las grandes cadenas de supermercados ganaron fortunas acaparando y remarcando productos de primera necesidad; hoy hacen exactamente lo mismo.
Y esto es así porque todos los partidos del régimen han intentado por todos los medios evitar el ejercicio del Argentinazo. Han tratado de evitar las asambleas populares, las autoconvocatorias de trabajadores y han reprimido las protestas sociales. Pero por sobre todo, han tratado de evitar que aquel movimiento popular continúe el curso que se insinuaba en ese momento en donde se planteaba con fuerza expropiar a los saqueadores.
Así lo habían comenzado a hacer los obreros en las fábricas recuperadas, los vecinos cuando impedían los remates de chacras y casas, o cuando los movimientos populares ocupaban terrenos ociosos y construían futuro con cimientos solidarios.
“Que se vayan todos” fue el grito que no pudo transformarse en un “los sacamos a todos” y entonces todos se quedaron. Patricia Bullrich, Scioli, Solá, Reutemann, Insfrán, Kirchner, todos apellidos de aquel entonces que siguieron marcando la política de los años posteriores. Y marcaron también el déficit de la izquierda revolucionaria en constituir una herramienta liberadora de la clase trabajadora y el pueblo pobre.
Desde Opinión Socialista reivindicamos la gesta del Argentinazo, la respuesta popular de un pueblo que decidió expulsar a los saqueadores del poder y terminar con la expoliación de los poderosos. En aquel momento estábamos en otra organización y fuimos parte e esos hechos y levantamos una salida socialista, que contribuyó a fortalecer a la militancia consciente en el seno de las organizaciones, que luego se trasladaron como experiencias a las/os trabajadores en los años siguientes. Pero también planteamos ahora la necesidad de ejercer los atributos de mando que el Argentinazo dejó dispersos por la geografía nacional. Es necesario ejercer la autoridad ganada en las asambleas populares, como lo demuestran las asambleas ambientales de Famatina o Gualeguaychú, por ejemplo. La clase obrera necesita reivindicar las fábricas recuperadas no como cooperativas de trabajo si no como ejercicio necesario de la clase en todas las líneas y aspectos de la producción, porque no basta producir sin patrones, si no echar a los patrones para hacernos cargo del país.
Y la izquierda revolucionaria necesita que la autoridad ganada en todos los procesos de lucha, conquistada por compañeros que han dejado su vida y su ejemplo en pos de construir una alternativa de los trabajadores, sea puesta en común para hacer realidad el “que se vayan todos” no como una expresión electoral si no como una herramienta política efectiva de la clase.
Solo de esa manera lograremos justicia para los compañeros caídos en el Argentinazo y construiremos una sociedad donde se vayan los explotadores y los explotados de siempre construiremos un futuro solidario.

Secretario Adjunto CTA Santa Fe y miembro de la Comisión directiva AMSAFE Rosario.



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