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Internacionales,Movimiento obrero

República Dominicana: Constituyente Popular y Soberana

7 Nov , 2015  

Contra tiranía antiobrera, depredadora, corrupta e impune
Constituyente Popular y Soberana

Crisis de aparatos contrarrevolucionarios y ausencia de dirección revolucionaria
En el mundo de hoy día, los aparatos de dominación religiosos, políticos y militares tiene cada vez más profundas fracturas, sin solución de continuidad.
No sólo estalló el estalinismo, la socialdemocracia, los nacionalismos, y demás aparatos políticos opresores, sino también las formas de dominación religiosas, como el Islam, el catolicismo, y otras, que, como pesada losa, impusieron silencios y disciplina ciega por cientos de años.
Parte importante de la crisis de esos aparatos se refleja en que millones de personas protagonizan luchas espontáneas, sin claros objetivos ni orientaciones precisas.
Nos ha tocado vivir y actuar como políticos revolucionarios en un mundo donde millones de trabajadores/as despiertan a la actividad política sin referentes de tradición revolucionaria alguna, no porque éstas no hayan existido, sino por un corte en la memoria entre aquellas experiencias y las nuevas generaciones emergentes.
Iniciativa anticapitalista y democrática
Aunque no tienen conciencia de sus procesos, el despertar de millones ocurre en esta etapa de decadencia del capital/imperialista que hace anticapitalistas sus luchas espontáneas.

Nuestra propuesta de Constituyente Popular y Soberana propicia la toma de conciencia y la confluencia de sectores emergentes en lucha por sus derechos e intereses.
El carácter profundamente democrático de esta propuesta consttuye una alternativa al derrotero autoritario de regímenes en curso en Dominicana y el resto del mundo.
El capitalismo/imperialismo decadente necesita no sólo recortar conquistas sociales y políticas, como ha hecho en los últimos 45 años, sino también, y al servicio de imponerlas, requiere fortalecer cada vez más su curso autoritario y dinámica fascistoide.
El horizonte que se dibuja es el de cada vez más duras confrontaciones de clase, en el que se hace presente una disyuntiva de hierro, O SE PROFUNDIZA E IMPONE LA BARBARIE Y EL HOLOCAUSTO, O LA REVOLUCIÓN ABRE SURCOS AL DESARROLLO DE LA INICIATIVA Y ACCIÓN DEMOCRÁTICA DE LA POBLACIÓN TRABAJADORA HASTA LOGRAR DERROTAR LA CONTRARREVOLUCIÓN.
Esta perspectiva cada vez más aguda entre la revolución y la contrarrevolución NOS REPLANTEA LA URGENCIA DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA DIRECCIÓN REVOLUCIONARIA.
Ambas tareas, las democráticas y las de construcción de dirección revolucionaria se hacen inseparables. Una sin la otra se hacen imposibles. No hay avance hacia el protagonismo democrático de las masas, sin que al mismo tiempo avancemos en la pelea por construir la dirección revolucionaria.
Decadencia y crisis crónica del capitalismo
La Constituyente es la propuesta más democrática ante la dinámica de crisis crónica, autoritarismo y decadencia del capitalismo, que ya no logra nuevas expansiones del mercado mundial duraderas. Sucede lo contrario. Los avances en la tecnología generan más desempleados, peores condiciones de vida para la mayoría de la población y destrucción generalizada de la vida y la naturaleza.
Lo dicho retrata la decadencia y crisis crónica del capitalismo, que quiere decir también: calentamiento global, guerras genocidas como nunca antes, y perspectiva de barbarie y holocausto. Significa también, en lo cotidiano, el predominio de la especulación y el parasitismo del capital a niveles inéditos. Al mismo tiempo, los capitalistas conservan su sistema de explotación y opresión a pesar de sus crisis, y éste no caerá mientras la población trabajadora no gane la capacidad para tumbarlo y construir un sistema que garantice igualdad de oportunidades para la población trabajadora, y relaciones armoniosas con la naturaleza.
La derrota de este curso requiere que el sector avanzado de la población trabajadora asuma un rol protagónico en defensa de sus derechos. Esta tarea mundial se asume en formas nacionales diversas que en República Dominicana se sintetizan en la pelea por el contenido democrático de la revolución de abril de 1965, derrotada por las tropas yanquis que invadieron el país.
Esas tropas de ocupación impusieron un régimen opresivo donde las elecciones son la fachada de una tiranía corrupta, que transitó por el balaguerato de 12 años, los 8 del PRD, más 4 de Hipólito, y los 16 del PLD. Ese régimen, centrado en los últimos años en el Comité Político del PLD, entra en crisis durante el gobierno de Danilo Medina, cuando crece la consigna contra la corrupción e impunidad, y sectores de trabajadores desarrollan prolongadas batallas por sus derechos- incluyendo la defensa y conservación del medio ambiente.

Joaquín Aracena, dirigente de la LST-CURR (Liga Socialista de los Trabajadores/Congreso Unitario de Revolucionarios y Revolucionarias) de Repùblica Dominicana

Escrito por adm1n



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