Rubén Villalba

Internacionales

Rubén Villalba, semblanza de un campesino revolucionario

4 Jun , 2014  

 

“Y hay hombres que entre los dientes

Llevan albas de emociones

Alba de hermosas canciones,

Alba de los combatientes”.

Elvio Romero, El color del alba

 

Hace dos años, cuando comisionados por el Partido, tres compañeros de Opinión Socialista llevamos el petitorio de la CTA Micheli a Paraguay, acercándoles nuestra solidaridad a los presos sobrevivientes de la masacre de Curuguaty[1], nos encontramos con un país que parecía maniatado, condenado definitivamente a la dispersión y a la desmoralización total de sus bases obreras y campesinas. Testimonio de esa debacle era justamente que el dirigente campesino Rubén Villalba, líder de los detenidos por la ocupación del Predio de Marina Kue, en huelga de hambre, luchaba por su vida. Había tenido convulsiones, su salud era muy delicada y trasladado de hospital en hospital, quedó al fin internado en el Hospital de Luque. Hasta allí fuimos y después de 7 horas de no permitírnoslo, pudimos vencer la reticencia de las autoridades (políticas, policiales y del hospital) para acercarle nuestro apoyo y el de la comunidad internacional que firmaba el petitorio que pedía por su liberación y la de todos los presos al compañero convaleciente.

Por otro andarivel, la farsa que devino de la utilización política de la masacre, vale decir el ítems más destacado en el libelo acusatorio presentado en el juicio exprés al presidente Lugo, aunque se tornaba más grosera día a día, al punto de ya no resistir análisis crítico ni un tratamiento objetivo por parte de la prensa, perdía visibilidad mediática. Con ello, las movilizaciones, que eran muchas pero minúsculas en su expresión, se reducían a performances teatrales y procesiones inocuas, pietistas casi, de la pequeño burguesía urbana. Eso se notaba también en la pobre cultura política, ya no de la clase media asunceña sino de las organizaciones políticas de izquierda, incluyendo a las revolucionarias. Las marchas no tenían sonido, a veces aparecía un megáfono, muy rara vez un volante o material de lectura. En tanto que a nivel electoral, la izquierda en todas sus expresiones, estaba desaparecida de los medios de los spots publicitarios en la radio y la televisión y del mismo espacio urbano, tramado de afiches y pintadas de Horacio Cartes. Asunción parecía atestada de 4X4 con grandes calcos con la propaganda del empresaurio narcotraficante.

“La izquierda no tiene aparato para nada” nos decían los canallas del Frente Guasú. “No podemos solventar una campaña nacional. La única propaganda que hacemos es a través de las giras de Lugo y Carrillo por el interior del país. Nuestro fuerte es el campesinado y fue el sector más golpeado con el golpe”. Olvidaban desde ya sus propias tareas de represión y pasivización del movimiento, que la CODEHUPY (Comisión de Derechos Humanos de Paraguay) había denunciado en sus documentos durante el gobierno de Lugo. El principal argumento que tenían para explicar la inmovilidad de la MCNOC (Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas, enorme rejunte de organizaciones que había apoyado a Lugo y en consecuencia había abandonado todas las luchas desde el 2008) era ese, y era el colmo del cretinismo que pretendieran juzgar en su debilidad a las masas cuando la apostasía de esas dirigencias, con Lugo a la cabeza, era la razón principal.

Pero lo que fue peor, es que por aquellos días, como hace poco durante la Huelga General, aconteció la Marcha Nacional de la Federación Nacional Campesina (maoístas ligados al Partido Paraguay Pyahurã, partido hermano del PCR, principal fuerza gremial del campesinado paraguayo) y si acaso arañaron el millar de personas en su convocatoria, fue mucho. Ni qué decir que nadie en la ciudad notó la actividad; no hubo embotellamientos de tránsito, cortes de calles, piquetes, y lo que es peor, llegado un poco tarde (la actividad estaba convocada para mediodía y nosotros llegamos a la 1 y media de la tarde) la gente se estaba dispersando rumbo a donde estaban estacionados sus colectivos. Allí supimos por informes de periodistas que los líderes de la FNC no se habían manifestado de ningún modo por la libertad de Rubén Villalba y los demás huelguistas que ya llevaban más de 40 días en huelga de hambre. También supimos que no quisieron juntar su marcha con la del activismo ciudadano, aduciendo que tenían diferentes reclamos.

Rubén Villalba, por su parte, era (y aún lo es) una de las personas de las que más se hablaba y escribía en la prensa paraguaya. Demonizado por los medios, era considerado en los ámbitos que responden a los “empresarios de la soja” como un bandido. Mas, en un país donde no se sabe a quién pertenece ni como se obtuvieron los títulos de propiedad de las tierras, que no genera empleo y condena a su gente al ostracismo, que no es capaz de generar políticas efectivas de salud y educación, un país que discrimina abiertamente a los homosexuales y eleva al rango de planificación económica la prostitución de sus mujeres, un Estado proxeneta desde toda perspectiva, un país que no resguarda sus recursos naturales, y al contrario, no vacila en cederlos a la rapiña del capital, un país que es el peor alimentado de América cuando a la vez es un granero mundial y que carga con las clases parásitas más ignorantes y soberbias del planeta, esa maledicencia no tiene sostén ni credibilidad. De más está decir que el compañero tiene una moral que se sobrepone sin mucho esfuerzo a la temeraria persecución de la burguesía paraguaya.

Como dirigente campesino, él se había propuesto no solamente la recuperación en favor de su comunidad de las tierras malhabidas por el empresario Blas N. Riquelme, sino una lucha sin cuartel en contra del avance del monocultivo. Como pocos saben, Paraguay es el cuarto exportador mundial de soja y eso es visible en su paisaje actual, mares de soja transgénica inundan lo que antes fueron hermosos bosques nativos. Manifestando la incompatibilidad de los agronegocios (las fumigaciones con round-up les envenenan el agua, matan a los animales y enferman a las personas, acelerando el despoblamiento del campo) con la existencia del pequeño campesinado, defender a las comunidades de la saña de los empresarios sojeros, en su mayoría brasileros, fue una premisa de acción que le ganó el odio acelerado de estos sectores.

Luego de ser apresado en octubre de 2012, Rubén fue recluido junto con un par de compañeros en el Penal de Tacumbú, una de las peores cárceles del mundo. Desde su lugar de prisión. En abril de 2013 inició su primera huelga de hambre. Luego de 56 días de la medida, a la que se sumaron su compañero, Néstor Castro, y más tarde los demás detenidos del caso, conseguirían la prisión domiciliaria para 9 de los presos de la causa Curuguaty, entre ellos dos mujeres embarazadas. Luego, a lo largo de varios meses de 2013 se realizaron las sesiones de la Audiencia Preliminar de la causa. En todas ellas los detenidos fueron aclamados por los presentes en la sala de audiencias, aplaudidos a rabiar y saludados con expresivas muestras de cariño y adhesión. Rubén arengó en todas las ocasiones en medio de la sala a favor de la lucha por la Reforma Agraria Integral, por el esclarecimiento de la masacre de sus compañeros y por el regreso a Marina Kue.

En febrero de 2014, Rubén inició junto a sus compañeros su segunda huelga de hambre. En principio el tribunal del Salto del Guairá emitió una sentencia el pasado 9 de abril, denegando la solicitud de prisión domiciliaria para los cinco huelguistas del caso Curuguaty, mientras que el Ministerio de Justicia obtenía el amparo constitucional que le permitía brindar atención médica a los reclusos, cosa que despertó fuertes dudas sobre las intenciones del Ministerio de alimentar por la fuerza a los huelguistas, atropellando una vez más sus derechos básicos y fundamentales.

Días después, debido a la presión de organizaciones nacionales e internacionales, y frente al riesgo de muerte en el que se encontraban los huelguistas, el tribunal debió volver sobre lo dispuesto y conceder el arresto domiciliario a los cinco presos. De la titularidad de la tierra, no se dijo nada, ni un solo avance, ni una sola palabra. Tal parece que para el poder judicial es preferible conceder el arresto domiciliario como medida sustitutiva, que decir la verdad sobre la naturaleza de las tierras de Marina Kue. Si el delito por el que se los juzga es invasión a la propiedad privada, está más que claro que si no hay propiedad privada, no hay invasión, no hay delito, no hay culpables, no hay presos. Pero por ahora las mafias necesitan que haya presos y en lo posible condenados para sostener un armado funcional a sus intereses políticos y económicos[2].

Así pués se concluye en la situación actual del compañero Villalba. La Justicia encontró la manera de mantenerlo en prisión. No les alcanzó con la campaña de estigmatización del fiscal némesis, Jalil Rachid, amigo personal de la familia Riquelme (pues tanto su padre como Blas N. fueron presidentes del Partido Colorado), que armó una acusación sin sustento alguno más allá de la prepotencia impúdica que le confirió ser el corifeo de la burguesía neostronista, lugar que le concedió la misma jueza ínfame Janine Ríos. Sacando del archivo una vieja causa judicial, un nuevo leguleyo del poder, Carlos Goiburú, lo mandó otra vez al penal de Tacumbú. Pero con ello no han podido acallarlo, él sigue exhortando a la lucha y es una cita de honor revolucionario acompañar la movilización del pueblo paraguayo reclamando la libertad de Rubén y el cumplimiento de la Reforma Agraria Integral. Desde Opinión Socialista hacemos nuestra ala consigna que señala a “Marina Kue, pueblo mba’e” (Marina Kue es del pueblo). Y no le ponemos coto a la lucha puesto que “Paraguay entero imba’ete”. (Todo el Paraguay es en verdad de ellos, del pueblo paraguayo por entero).

(Opinión Socialista N° 55)

[1] El 15 de junio de 2012 un procedimiento fiscal y policial interviene en una ocupación de tierras en un lugar conocido como Marina Kue, distrito de Curuguaty, en el departamento de Canindeyú. Como resultado de ese operativo murieron 11 campesinos y 6 policías, y se produjeron numerosos heridos. Las autopsias no consideradas por la investigación oficial y por el corrupto fiscal Jalil Rachid muestran que estas personas no murieron como producto de una balacera sino que fueron ejecutadas. Presentan heridas de armas de guerra que no se corresponden con las escopetas y machetes confiscados a los campesinos. Este acontecimiento se monta y se utiliza para destituir rápidamente al presidente constitucional Fernando Lugo.

[2] Al respecto, ver nota de Clyde Soto, “¿Quebrar a los huelguistas o devolverles una vida con dignidad?” http://revistasuperficie.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=804:iquebrar-a-los-huelguistas-o-devolverles-una-vida-con-dignidad&catid=21:koapeve-che-nee&Itemid=26

Escrito por Mario Castells

Comisión directiva CTA Rosario.



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