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Un nuevo pronunciamiento por la reforma agraria integral en Paraguay. Sobre el último audiovisual de Marcelo Martinessi

4 Feb , 2013   Video

Si la revolución no triunfa, el país morirá a manos de los que

han convertido el homicidio y el robo en sistema político.

                                Rafael Barrett

Es un lugar común en los estudios sobre historia paraguaya contemporánea situar el año 1870 como un punto de quiebre incuestionable. La sangrienta guerra de 1865-70, en  efecto, acabó con un Paraguay, y dio comienzo a otro Paraguay, muy distinto al anterior. Rafael Barrett no dejó de notar ese sentimiento que latía en cada paraguayo, reflejando con gran precisión lo doloroso del trauma: “Todo aquí es nuevo, empezando por los hombres” decía en un comentario al libro del Dr. Cecilio Báez, feroz crítico antilopizta. “Nación sin viejos, sin recuerdos casi. El aniquilamiento —continúa–, no igualado en ninguna época, fue absoluto; el hachazo formidable. La raza fue ajusticiada, los bordes de la herida, altos como los de un precipicio, no se soldaron nunca, y un pueblo, por espontánea generación, nació de un mar de sangre” (Barrett 1988: p. 85, t. IV).

Apenas terminada la guerra, las “civilizadas” osamentas que constituían el nuevo Paraguay se transformaron en un campo de enfrentamiento entre los círculos dirigentes de Río de Janeiro y Buenos Aires, que rivalizaban entre sí por el control de sus esferas de influencia. El Brasil corría con ventaja, su ejército ocupaba el país. Ya en 1874, una “revolución libertadora”, apoyada por la diplomacia brasileña y dirigida por Juan B. Gill derrocó al gobierno de Salvador Jovellanos, asegurando la hegemonía de aquél país en el Paraguay. Sin embargo, la dirigencia Argentina no se quedó con los brazos cruzados, y luego de lograr mediante una agresiva campaña política la retirada de las tropas de ocupación del Imperio en 1876, optó por cambiar decididamente de estrategia: la opción armada fue dejada de lado por una política de penetración económica que terminó por transformar al Paraguay en una zona de complementación del agro argentino. Es imposible entender al Paraguay desde entonces sin relacionarlo con esta característica de la reconstrucción política y económica de la posguerra, que hizo del Paraguay un gobierno satélite del imperialismo inglés y una semicolonia económica del Brasil (en la actualidad, gobierno satélite del imperialismo yanqui y semicolonia brasileña).

Esta realidad que delira, utilizamos aquí otra paráfrasis del genial intelectual anarquista Rafael Barrett, que nos presenta al Paraguay como víctima sacrificial del imperialismo en su dimensión bifronte (imperialista y sub-imperialista, tal como la teorizaron los “dependentistas”, Ruy Mauro Marini entre otros) ha sido perfectamente captada por el nuevo trabajo audiovisual de Marcelo Martinessi llamado La tierra en Paraguay[1].  En un pedagógico trabajo de síntesis, el artista se ha valido para trazar una diagnosis del principal de los dolores que aquejan históricamente al país: el problema de la tierra. Lo que son los sojales, podría haberse llamado el documental y de ahí mi recurso a la paráfrasis barrettiana. Entre tantas cosas, me ha sorprendido gratamente la direccionalidad que ha dado el director cumpliendo a través de un ejercicio denuncialista, un doble objetivo, reformulando y valorando las herramientas de la crítica, por un lado, y testificando nuevamente contra la falaz separación del fondo y la forma en el arte. Porque todo ejercicio de arte lleva consigo un manifiesto, mucho más aquel que se nutre de la evasión o la estupidez.

A pocos días de la gran marcha de Plaza Uruguaya al Panteón Nacional de los Héroes por la recuperación de la democracia en Paraguay, primera consigna de la plataforma de los derechos humanos que fue el programa convocante y que venció todas las amenazas de los asesinos golpistas; a poco tiempo de la obtención de la acotada libertad de los presos que hacían huelga de hambre; en momentos que todos queremos saber lo ocurrido en Curuguaty; a días del asesinato de Vidal Vega, dirigente sin tierra y líder de la lucha por la libertad de los presos de de “Marina Kue”, que enlutó a toda la sociedad; a poco tiempo del anuncio del descubrimiento de una gran reserva de petróleo en Paraguay y de la consolidación de la entrega del país a la Río Tinto Alcán; a menos de una semana del blanqueamiento de la bancarrota de la ANR, que en sus internas no solo consolidó su cáncer coronando al empresaurio y narcotraficante Horacio Cartés, sino que mostró lo avanzado de su desarrollo, convocando a menos del 40% de su padrón; en horas en que se forjan los pactos y se uncen tremendos yugos para la economía y sociedad paraguayas, celebramos la aparición de estos materiales donde lo divulgativo apuntala una praxis transformadora[2].

No dejaremos que al Paraguay se lo coman las serpientes, los malos políticos. La lucha por la recuperación democrática y por la reforma agraria que son dos manifestaciones de una sola lucha, está en el centro de la disputa. Paraguay no recula, ¡Paraguay ndoguevíri!

[1]Este Documental breve (12 minutos) presenta un acercamiento a la problemática de la tierra en paraguay desde la guerra de la triple Alianza hasta nuestros días. Dirigido por Marcelo Martinessi y dedicado a Tomás Palau, el gran sociólogo muerto hace poco menos de un año, director de BASE- IS. Producido por DCP – ICCO BASE / IS – DIAKONIA.

[2]Esto sin dejar de advertir lo benévolo que es Martinessi con el ex presidente Lugo, el eje discursivo se ciñe a un hilo rojo precisamente establecido

Escrito por Mario Castells

Comisión directiva CTA Rosario.



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