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Internacionales

Libertad a los presos de Curuguaty

4 Dic , 2012  

Ya mataron a tiros a sus parientes, ahora los quieren matar a ellos para que no incomoden más

Orekuera okaraygua

mboriahu guive maymáva

kogaty mopu’a hára,

mba’ere ore kokueygua

roje chyryry orekã

tekoteve ratakuápe

jeiko asyete rãinguápe

ore kangue pararã? 

Juan Maidana[1]

 

Durante los 35 años que el Paraguay estuvo bajo el mando de Alfredo Stroessner se estableció un sistema económico, una forma de hacer y pensar la política y un modelo de relacionamiento social que aún sigue vivo. Stroessner murió pero el stronismo no, y eso se percibe de manera más que nítida, antes, durante pero mucho más luego del juicio sumario y la destitución del Presidente Fernando Lugo. El golpe parlamentario ha sido un gran cascabel en la cola del gato para esta burguesía servil y mafiosa;  ese cascabel denuncia el carácter reaccionario y anémico del golpe que ha potenciado una crisis de dominación de magnitudes insospechadas. Este rasgo de debilidad no detiene el embate; producto del terror que le tiene a los trabajadores y a los campesinos que llevan adelante la histórica lucha por la reforma agraria, la burguesía solo encuentra viable la salida represiva y se ensaña de manera salvaje.

No hace mucho, apenas un par de meses atrás, se dio a conocer el Informe Curuguaty[2]: Informe elaborado por el Dr. Aitor Martínez, basado en el trabajo de campo realizado por el Dr. Domingo Laíno y el periodista José María Quevedo para la Plataforma de Estudio e Investigación de Conflictos Campesinos (PEICC). Este informe desacredita fehacientemente todas y cada una de las falacias de la acusación inventada para que la culpa recayera sobre los campesinos sin tierra que ocupaban la finca de Campos Morombí, propiedad del dirigente colorado, “usurpador vip” y esbirro del stronismo, Blas N. Riquelme. La ocupación fue finalmente reprimida, de lo que resultó la muerte de once campesinos y seis policías. En este campo minado de sospechas, el Informe Curuguaty echa luz sobre la gravedad de la represión; señala la existencia de ejecuciones sumarias y el cerco informativo en el que cumplieron un rol auxiliar los medios de comunicación para provocar un relato sesgado e interesado. El informe termina diagramando un paneo parte por parte de lo que significó esta masacre como trampa mondé para deshacerse definitivamente del Presidente Lugo.

Pero esta masacre no solo fue un punto detonante y parte del pliego acusatorio para la destitución de Lugo. Ella misma señala el camino del escarmiento histórico que necesita propinar esta burguesía fraudulenta al movimiento campesino del Paraguay. Vale decir, señala quien es el enemigo para ella y de qué manera se apresta a exterminarlo. Una muestra de esto es el ataque ensañado que se lleva adelante hoy contra los presos de Curuguaty, presos que en su mayoría no fueron ocupantes sino parientes y vecinos de los que estuvieron en medio de la balacera en Marina Cué.

Juan Carlos Tillería, Lucía Agüero, Alcides Ramírez y Luis Olmedo son cuatro de las doce personas detenidas sin pruebas en aquellos días; son, además, los que decidieron someterse a la huelga de hambre hace 56 días. El informe de los médicos Fabricio De Giacomi Zaldivar y Cynthia Elizabeth Jara[3] señala que el caso más preocupante es el de Lucía Agüero (25), quien estuvo internada y fue trasladada nuevamente a la Penitenciaría Regional de Coronel Oviedo después de la visita del juez José Benítez. Según el informe médico, hay tres fases clínicas que atraviesa una persona que está en huelga de hambre; primero, el cuerpo utiliza el azúcar del cuerpo y todavía se siente hambre. En la segunda, el metabolismo hace uso de las reservas de grasas y la tercera ya comienza a utilizar las proteínas, es decir, empieza a utilizar algunas reservas y puede a afectar algunos órganos vitales como el riñón, el corazón y el cerebro. Lucia Agüero Romero tiene 25 años (refiere que en su cédula y documentos figura 27 años, pero su edad cronológica y biológica real es 25 años). Inició la huelga de hambre el 27 de setiembre y lleva hasta hoy, martes 20 de noviembre, 54 días de huelga. Su peso de referencia al inicio de la huelga es de 78 kilos, actualmente tiene 63 kg, es decir, ha perdido 15 kilos. La médica señaló que si bien es cierto que ella todavía no perdió muchos kilos, es la que tiene signos de deshidratación. “Lucía se encuentra en la etapa dos de ayuno, donde la principal fuente de energía depende de los depósitos de grasa, con signos evidentes de emaciación y flacidez muscular marcada, pero aún sin signos clínicos de consumo de proteínas (no hay edemas), y que la transición a la siguiente etapa del ayuno (consumo de proteínas, con edemas, generalmente irreversible) depende fundamentalmente del agotamiento de estas reservas, que en individuos con su contextura física se estima que durarían entre 40-60 días”. Además, la encontraron con signos de mucositis (pérdida de la integridad del tejido que recubre la boca y genitales), y deshidratación (piel seca generalizada). Por lo que consideran urgente, para evitar el ingreso a la fase terminal de la persona en ayuno, el re-inicio de la ingesta de alimentos.

“Juan Carlos Tillería, Alcides Ramírez y Luis Olmedo se encuentran en situaciones similares, aunque los médicos explicaron que el informe tiene una limitación en el sentido de que todos se niegan a los estudios laboratoriales. Los estudios laboratoriales podrían confirmar si efectivamente ya se encuentran en la fase 3, en la que se empiezan a afectar los órganos vitales” (Última hora, 20/11/2012).

Como dijimos, con el crimen de Curuguaty y la destitución de Lugo, las multinacionales del agronegocio, las empresas extractivas del capital transnacional y los empresaurios (como les llamaba el gran sociólogo Tomás Palau) hicieron su primer jugada; en tal sentido, las fricciones que ha producido entre el imperialismo y el bloque del capitalismo regional tienen el carácter de una performance ridícula. Difícil es suponer una oposición acérrima del gobierno argentino y brasileño a Monsanto que es una de las principales empresas favorecidas por el auge de las exportaciones del agro en este hinterland sojero en que se ha transformado nuestra región. Asimismo, entre las medidas del nuevo gobierno ya se cuentan la habilitación del Proyecto Rio Tinto Alcán, la aprobación de la utilización de nuevas semillas transgénicas, lo cual tampoco significa diferencias considerables respecto de los demás países de la región.

“Sin libertad, moriremos, porque si no logramos nuestra libertad, en  nuestro proyecto  entonces ya no hay nada que sea bueno. Nadie va a retroceder. Pedimos fuerza a la gente que perdió la vida en Curuguaty, y a los que luchan a nuestro favor”, expresó Lucía Agüero en un video que fue grabado el jueves 15 de noviembre, al cumplirse 5 meses de la masacre. Por su parte, Juan Carlos Tillería contó que es liberal y siempre ha participado en política, pero se reafirmó en su inocencia explicando que no aceptará otra cosa que no sea la libertad. “Esto es lo que quiere ver la sociedad paraguaya, la justicia paraguaya: gente desnutrida, inválida, en vez de llevar a la cárcel a los asesinos y violadores… meten a gente inocente; es que nosotros somos pobres, y entonces, nosotros no vamos a permitir eso. No vamos a retroceder”, dijo. Luis Olmedo, el más joven del grupo, tiene 22 años y es quien más peso ha perdido. “Lo único que pedimos con esta medida es nuestra libertad, porque nosotros no hemos cometido ningún error. Dijeron que somos del EPP, que hemos ido a emboscar policías; si pensábamos en estas cosas, no hubiera llevado a mi esposa y a mi hija de tres años, también estaba conmigo mi hermana y estaban con nosotros varias mujeres”, expresó. “Esperamos que la justicia se haga como corresponde y que sea rápido”, insistió. “Estamos decididos, aquí, a quienes necesitamos es al fiscal y al juez, que vengan a mostrarnos nuestras responsabilidades, si es que hay. Con mucho gusto vamos a pagar con la cárcel si pueden demostrar nuestra culpabilidad, pero si no nos presentan nuestra libertad, no retrocederemos en nuestra medida”, dijo Alcides Ramírez (Última hora, 20/11/2012).

El pacto oligárquico tiene alcances muy limitados y si no ha caído ha sido porque la capitulación del luguismo, que asumió la coyuntura como un interregno propicio para devolver el país a la senda de la democracia conservadora que requiere tanto el imperialismo yanqui como el capitalismo brasileño, es una muestra de que este pacto conservador que pretende inmovilizar al pueblo se sostiene por una tercera pata que es la del mismo proyecto luguista. Nuestro pedido, nuestra apuesta y la de millones que hoy acompañamos la pelea del pueblo paraguayo por la recuperación de sus derechos democráticos –no solo la restitución de la democracia burguesa sino el derecho a la tierra, a la vivienda, al trabajo, a la salud y la educación– es porque dejen libres de una vez y para siempre a los compañeros de Curuguaty. ¡En ese sentido va nuestra solidaridad de clase!

[1] “Nosotros, campesinos, / pobres todos, / sembradores del suelo nutridor, / ¿cómo sucede / que los apuros son hornos / que nos asan y marchitan, / o mandíbulas / que nuestros huesos hacen rechinar?”. “Mba’eicharupi orekuéra okaraygua”, poema de Juan Maidana publicado póstumamente en 1986. Asunción, Ñande reko: Cuaderno de Literatura Popular, XLIV, n° 3. Traducción de Tracy Lewis.

[2] Disponible en http://es.scribd.com/doc/110616439/Informe-Curuguaty-PEICC

[3] Disponible en http://www.youtube.com/watch?v=wOB2jXz7oUg

Escrito por Mario Castells

Comisión directiva CTA Rosario.



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